Hoy en día tener una web es imprescindible: si no se te ve en internet, es como si no existieras. Pero no todo el mundo quiere pasarse horas configurando cosas, peleándose con detalles técnicos o pagando miles de coronas a otra persona para que le haga la web.

Al principio solo tienes que indicar unos cuantos datos sobre tu proyecto, por ejemplo:


«Soy peluquera de Praga y llevo un salón para mujeres y hombres. Me ocupo del pelo y de la barba.»

O


«Vendo mermeladas caseras del huerto de mi familia en Mikulov. Se pueden recoger en persona en los mercados artesanales o las envío a través de mi tienda online.»

O


«Llevo una empresa de construcción con profesionales cualificados: electricistas, albañiles y fontaneros. Me encargo de todo el proceso de construcción de la casa, desde el diseño del proyecto hasta la entrega de las llaves. Trabajamos por toda la República Checa.»

Y en un momento la inteligencia artificial te generará varios diseños completos de tu web:

  • textos,
  • imágenes,
  • estilo,
  • distribución de la página.
  • la visibilidad en los buscadores (Google, Seznam),
  • el marketing y los boletines,
  • las cookies y el GDPR,
  • las analíticas de visitas,
  • la comprobación de enlaces rotos,
  • el envío de correos.

También se ocupa de:

  • el funcionamiento seguro de la web,
  • las actualizaciones automáticas,
  • las comprobaciones de funcionamiento,
  • la protección frente a ciberataques.
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